Medicina
Inmerso en la tristeza y la desesperanza
me encontré esta mañana al despertarme,
horrible sensación que revuelve la panza
y llena la mente de motivos para odiarme.
Un día de aquellos en los que el cielo es gris,
aunque el sol haga un derroche de luz y colores
uno simplemente no le encuentra algún matiz...
Hoy sólo se puede pensar en los dolores.
En un día en lo que todo carece de sentido
y la única emoción que surge es la desgracia,
cuando parece que todo esta totalmente perdido
y no se ve la salida por nervios o ignorancia...
¿Podría llegar algún aliciente?
¿Algo que alivie un poco el dolor
que invade este día mi mente
y me deja un extraño sinsabor?
A pesar de la duda y de la resignación,
tan sólo con unas cuantas líneas tuyas
digeridas por mi infantil imaginación,
no tienes idea de con cuanto me ayudas.
Y es que pensar que en mí tu piensas
llena mi ser de una ilusión perdida,
y le regresa el sabor a esta triste vida
que se entrega a una sonrisa sin defensas.
Y así terminas tú con este horrible día
haciéndome hasta escribir algunos versos,
recordando en cada letra tu sonrisa
e imaginando a que sabrán tus besos.
Agustin Ceballos