Carta a *****
El motivo, señora mía, que me impulsa a escribiros
esta carta, es hacer con voz, algunas aclaraciones importantísimas para
mí, ya que me resulta muy doloroso vivir, sabiendo que cuento con vuestra
encomiable y profunda antipatía.
Vos señora, tuvisteis la gracia maravillosa de haberme conmovido hasta
las lagrimas en muchas ocasiones de la vida, por tanto, no guardo de vos otra
cosa que no sean buenos recuerdos y un infinito cariño;
¿Porqué - Quiero preguntaros - habéis derramado tanto veneno
en contra mía;
¿Por qué me despreciáis tan fervorosamente?
Por favor, no supongáis que mis intenciones van dirigidas a engrandecer
vuestra vanidad ó que vuestro bello amor pueda interesarme, la verdad,
considero que no me merecéis. Sin embargo, señora mía,
suplico vuestro perdón y vuestra valiosísima amistad; aunque esto
ultimo, no es tan importante. A cambio de vuestro perdón, os ofrezco,
señora, gritar públicamente que la culpa es mía toda y
que vos sois mi victima y que merezco el infierno por esa estúpida actitud,
por esa monstruosa forma de "aprovecharme de vuestra inocencia"
Agustín Ceballos